Semana por la paz 2018

La Semana por la Paz es un escenario que busca hacer visible los procesos y esfuerzos de miles de personas que trabajan por el logro de la paz y por la construcción de iniciativas para dignificar la vida.

En 2018 la Semana por la Paz busca crear conciencia ciudadana sobre la necesidad de aportar a la construcción de la Paz, adquiriendo un compromiso individual y colectivo que respalde las acciones de reparación integral a las víctimas, vinculando la acción de reparación al proceso amplio de construcción de la reconciliación y la paz, e incidiendo desde la acción de la sociedad civil en el desarrollo de escenarios  para la solución política del conflicto armado interno y la construcción de la Paz.

Este espacio, es el momento que encontramos en el mes de septiembre, bajo el amparo de San Pedro Claver patrono de los derechos humanos, hombre que trabajó toda su vida por la defensa de los más pobres y que celebramos el día nueve (9) de septiembre.

En estos tiempos en que los clamores de las víctimas de diferentes violencias, como la inseguridad, el despojo, la indiferencia, desamor, y conflicto armado. La invitación es a la construcción de la paz desde nuestras posibilidades individuales de acción e incidencia Construyo PAZ Cuando:… protejo la niñez, trabajo por los jóvenes, dejo la indiferencia, soy solidario, vivo la honestidad,  brindo afecto…

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La paz y la Esperanza

“Mientras haya vida, hay esperanza”, dice un dicho popular; y es verdad también lo contrario: mientras hay esperanza, hay vida”. (31/05/2017)

“Podemos tener tantos problemas, tantas dificultades, pero cuando nos encontramos ante un niño nos surge dentro una sonrisa, la simplicidad, porque nos encontramos ante la esperanza: ¡un niño es la esperanza!” (07/12/2016)

“Cuantas veces las abuelas saben decir la palabra justa, la palabra de esperanza, porque tienen la experiencia de la vida, han sufrido mucho, se han encomendado a Dios y el Señor les da este don de darnos consejos de esperanza”. (25/01/2017)

“La esperanza cristiana es tener la certeza que yo estoy en camino hacia algo que es y no lo que yo quiero que sea”. (01/02/2017)

“Esperar significa e implica un corazón humilde, pobre. Solo un pobre sabe esperar. Quien está lleno de sí y de sus bienes, no sabe poner la confianza en ningún otro sino en sí mismo”. (01/02/2017)

“Si no es fácil creer, mucho menos lo es esperar”. (08/02/2017)

“Cuando se rompe la comunión con Dios, el hombre pierde su propia belleza originaria y termina por desfigurar alrededor de sí cada cosa”. (22/02/2017)

“Los mafiosos piensan que el mal se puede vencer con el mal, y así realizan la venganza y hacen muchas cosas que todos nosotros sabemos. Pero no conocen que cosa es la humildad, la misericordia y la mansedumbre. ¿Y por qué? Porque los mafiosos no tienen esperanza. ¡Eh! Piensen en esto”. (05/04/2017)

La obra del maestro

Puccini compuso varias óperas famosas. En 1922 cuando está escribiendo Turandot, se le declaró un cáncer mortal.

Puccini dijo a sus discípulos: “Si yo no termino esta ópera, quiero que ustedes, mis discípulos, la terminen por mí”. Poco después moría.

Sus discípulos pusieron manos a la obra y en 1926 se estrenaba en Milán.

Todo funcionó a la perfección y cuando se llegó al punto donde el maestro había terminado, el director se paró, se dirigió al público y llorando dijo: “Hasta aquí el trabajo del maestro”. Un gran silencio embargó el teatro. El director cogió la batuta y entre lágrimas y sonrisas exclamó: “Y aquí comienza el trabajo de sus discípulos”.

Jesús comenzó la obra de Dios anunciando el Reino de Dios. Fue el gran predicador enviado por Dios. Pero su obra, hermanos, aún está por completar. Jesús quiere que nosotros, sus discípulos, completemos la obra que Él comenzó.

 

El muro

Dicen que una vez un hombre, era perseguido por varios malhechores que querían matarlo. El hombre ingresó a una cueva. Los malhechores empezaron a buscarlo por las cuevas anteriores de la que él se encontraba.

Con tal desesperación elevó una plegaria a Dios, de la siguiente manera: “Dios todopoderoso, has que dos ángeles bajen y tapen la entrada, para que no entren a matarme”. En ese momento escuchó a los hombres acercándose a la cueva en la que el se encontraba, y vio que apareció una arañita.

La arañita empezó a tejer una telaraña en la entrada. El hombre volvió a elevar otra plegaria, esta vez mas angustiado: “Señor te pedí ángeles, no una araña.” Y continuó: “Señor por favor, con tu mano poderosa coloca un muro fuerte en la entrada para que los hombres no puedan entrar a matarme”.

Abrió los ojos esperando ver el muro tapando la entrada, y observo a la arañita tejiendo la telaraña.

Estaban ya los malhechores ingresando en la cueva anterior de la que se encontraba el hombre y este quedó esperando su muerte. Cuando los malhechores estuvieron frente a la cueva que se encontraba el hombre, ya la arañita había tapado toda la entrada, entonces se escuchó esta conversación:

 

Primer hombre:

– Vamos, entremos a esta cueva.

 

Segundo hombre:

– No, ¿no ves que hasta hay telarañas? nadie ha entrado en esta cueva. Sigamos buscando en las demás cuevas.

 

Dios como padre amoroso sabe perfectamente cuál es la respuesta apropiada para cada situación que se nos presenta.

Esperar que nuestras plegarias sean atendidas de acuerdo con nuestras reglas es desmerecer el poder de Dios que sabe no sólo que nos hará más felices, sino también, qué es más conveniente para nuestra vida.