El diezmo en la época del nuevo testamento

En el Nuevo Testamento, Jesucristo, el Salvador, subrayó la importancia del diezmo cuando afirmó: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello” (Mateo 23:23).

El apóstol Pablo siguió la misma enseñanza cuando describió la necesidad que tenía el ministerio del Nuevo Testamento, de vivir del evangelio: “¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” (1 Corintios 9:13-14). El diezmo provee los fondos necesarios para predicar el evangelio y para el sostenimiento de los ministros del evangelio.

Entonces, ¿qué es diezmar? El diezmo es una bendición de Dios. Recordemos el desafío de Dios en Malaquías 3:10: “…probadme ahora en esto [diezmar]”. En otras palabras, compruébelo, pruébelo por medio de la experiencia. Reciba las bendiciones que vienen por diezmar. Haga de Dios su socio económico y traiga estabilidad a las finanzas de su familia.

 

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