Cuando aprendes a diezmar

En primer lugar, el diezmo es una muestra de agradecimiento a Dios. Es un acto voluntario provocado por el agradecimiento de victorias pasadas. La primera vez que vemos el diezmo en la palabra es en Génesis capítulo 14. Nadie obliga a Abraham a diezmar. Y su vida es cambiada por el principio del diezmo.

Cuando diezmas reconoces que has sido bendecido, más allá de lo que mereces, y que Dios es el autor de tu bendición.

En segundo lugar, el acto de diezmar es un acto de fe. Cuando Abraham diezmó demuestra implícitamente que tiene la certeza de que Dios le va a bendecir en el futuro. La persona que retiene el diezmo es porque piensa que es lo único que tiene, que es lo único que Dios le va a dar.

En tercer lugar, cuando diezmas demuestras que tienes plena confianza en las promesas de Dios. La segunda ocasión en que se menciona el diezmo en la biblia fue cuando Jacob hizo voto a Dios de separar el diezmo de todo lo que Dios le entregara. Jacob está reaccionando, no a pasadas victorias, sino a la promesa de Dios de futuras victorias.

En cuarto lugar, el diezmar es un acto de aceptación de la gracia divina. Jacob estaba perdido, huyendo, sin dinero, corriendo, y ese día Dios se le apareció, y le dijo que lo bendeciría, que lo prosperaría. Y, a pesar de su condición, Jacob decidió que su reacción sería diezmar, porque reconocía que era lo menos que podía hacer ya que, dada su condición, no merecía nada de lo que Dios haría por él.

Tu acto de diezmar dice que aceptas lo que Dios está haciendo por ti, aunque no lo merezcas.

 

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