La verdadera opción por Jesús y su evangelio

Jesús no puede aceptar:
Un Dios que desprecia al hombre.
Un Dios que se desinteresa del hombre.
El mismo siente que, su propia vida carece de sentido sin el hombre.

Jesús no puede aceptar: una religión en la que, la ley es más importante que el hombre.
Una religión que no tiene en cuenta al hombre.
Una religión que prescinde del bienestar del hombre.
Una religión que se olvida del hombre.
Una religión que pretende llegar a Dios sin el hombre.
Una religión que no le importa la vida del hombre.

Y la religión que no sabe valorar adecuadamente al hombre, tampoco es capaz valorar debidamente a Dios.

“cuando salieron de la sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él” (Mc. 3, 1-6)

La religión suele ser implacable con los que no se someten a sus normas y leyes.
Es la suerte de quienes, también hoy, se ponen del lado del hombre.
Es la suerte de quienes, reclaman justicia con el hombre.
Es la suerte de quienes, ponen al hombre por encima de los sistemas y del orden social injusto, que, más que “orden social” termina siendo “desorden social”.
Porque ¿cómo llamar “orden” a lo que esclaviza y mata la dignidad del hombre?
Con frecuencia, las mismas religiones tienen más de religiosidad que de verdadera fe en Dios y en el Evangelio.

 

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