La linterna del ciego

Me contaron cómo en una de esas noches de invierno, oscuras y sin luna, un ciego apoyado en su bastón caminaba por la calle llevando encendida una linterna.

Alguien le reconoció y luego de saludarle atentamente le pregunta: “Oye viejo, ¿qué estás haciendo con esa linterna encendida si tú eres ciego y no ves?”

El ciego muy tranquilo no apagó la linterna. Sencillamente le respondió: “Pero ¿quién le ha dicho que llevo encendida la linterna para ver? Yo la llevo encendida para que usted no se tropiece, porque en una noche oscura, tampoco usted con sus lindos ojos puede ver mucho”.

Los ciegos no ven. Pero pueden tener un gran sentido de solidaridad con los demás.

Los ciegos no ven. Pero pueden encender una linterna para

Los ciegos no ven. Pero pueden hacer que otros vean.

Los ciegos no ven. Pero ¡cuántas cosas pueden hacer ciegos como están!

Pienso que el Evangelio pensaba en otros ciegos cuando dijo que “un ciego que conduce a otro ciego, los dos se van al hoyo”. Esos son los ciegos que no ven pudiendo ver. Son los ciegos que, teniendo buena vista, sin embargo no ven nunca la verdad.

Que tus acciones coherentes, sean las linternas de tus hermanos para que ellos puedan ver a través de tu vida a Cristo..

 

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