“LA VERDADERA CRISIS DE LA IGLESIA EN EL MUNDO OCCIDENTAL ES UNA CRISIS DE FE”

El Papa, Emérito, Benedicto XVI dijo al comité de católicos alemanes que “la verdadera crisis de la Iglesia en el mundo occidental es una crisis de fe. Si no llegamos a una verdadera renovación en la fe, toda reforma estructural será ineficaz.” Este vacío de fe va dando lugar a religiones de consumo de lo religioso hechas a medida de cada uno “a la carta”. Es una religión de reemplazo sustitutiva de la religión tradicional quizás formalista. Lo personal prima sobre lo institucional que se ve como una invasión a la libertad. La religión se sitúa en el campo de la privacidad, sin ritos, sin normas, sin compromisos. Depende de los sentimientos de bienestar espiritual que le produce a cada uno. Entonces la vivencia de la fe es muy pobre y tiene manifestaciones esporádicas e inestables. No se ha renunciado totalmente a ella pero tampoco se acoge con entusiasmo y compromiso.

Hay niveles diversos, desde la increencia pasando por el agnosticismo hasta la indiferencia religiosa y el alejamiento. Un nivel frecuente es el de quienes no se han desgajado de la fe y están en los umbrales de la Iglesia pero sin alegría, encogidos, acobardados y miedosos. El analfabetismo religioso ha hecho que la fe se pueda calificar como trémula, temblorosa y débil como la llama que está a punto de convertirse en humo. Pero la Iglesia tiene experiencia histórica de que, cuánto mayores han sido las crisis, el espíritu del evangelio le ha dado la fuerza de soplar sobre las cenizas y levantar una llama que de nuevo caliente e ilumine el mundo.

Dios sopló sobre el barro moldeado con la figura de Adán y éste tuvo vida. El soplo del amor de Dios, manifestado en el Corazón de Jesús, será una vez más la fuerza para revivir la fe, restaurarla y resucitarla. Sólo en Dios encontrará el género humano su verdadero ser y su auténtica identidad.

 

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