¡No cambies!…pero te invito a crecer…

No cambiemos a la Iglesia.
Sigamos con la Iglesia de siempre.
Con la Iglesia de siempre sí, ¿pero de la misma manera?
También podemos decir: sé el de siempre, pero… ¿cómo siempre?
Entonces dime:
¿Como el niño que fuiste?
¿Quieres que te digan que no cambies y sigas infantil?
¿Cómo el adolescente que fuiste?
¿Quieres que te digan que no cambies ni madures?
¿Cómo el joven que fuiste?
¿Cómo el adulto que fuiste?
¿Cómo el anciano que eres?
Fíjate que el anciano de hoy es el niño de hace años. Eres el mismo, sí. Pero, ¿eres del mismo modo y de la misma forma? …
Cuando al Papa Francisco nos habla de una Iglesia nueva no está renunciando a la Iglesia de siempre. Lo que hace es invitarnos a hacerla crecer, hacerla actual, hacer que responda a la realidad de hoy. Los árboles son los mismos durante toda su vida. Pero la mayoría de ellos cambian varias veces en su vida e incluso cada año. Y no dejan de ser los mismos.
Renunciar al “pero yo os digo”… es renunciar a crecer y perfeccionarse y madurar. Cambiar es seguir siendo lo que tenemos que ser, pero rejuvenecidos en el presente de hoy. De lo contrario nos quedamos en nuestro pasado.

La Palabra de Cristo, nos invita a Crecer como evangelizados y evangelizadores, sin perder la riqueza de lo fuimos, somos y seremos.

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