Coherencia, fe y vida

Si realmente eres cristiano, sé coherente con tu cristianismo. No sea que te declares cristiano y luego rechaces tu cristianismo a la hora de vivir. El cristianismo no es un sistema de pensamiento, sino un estilo de vivir. La coherencia es la verdad de ti mismo.

– Si realmente crees en Dios, sé coherente con tu creencia. No sea que digas que crees en Él y luego lo niegas a la hora de vivir. A Dios se le confiesa más con la vida que rezando el Credo.

– Si realmente crees en tu Bautismo, sé coherente con tu condición de bautizado. No lo niegues en la vida. No prescindas de tu Bautismo cuando tienes que expresarte a ti mismo en la vida. El Bautismo no es una tarjeta de crédito sino una manera de vida. Un estilo de vivir.

– Si realmente crees en la Iglesia, sé coherente con tu condición eclesial. No digas que eres Iglesia y luego rechazas, criticas, murmuras de la Iglesia. Que tu vida no sea una especie de ateísmo eclesial, donde inviertes más energías criticando a la Iglesia que en hacer brillar el rostro de la Iglesia.

– Si eres ciudadano, sé coherente con tu ciudadanía. Los demás creerán en tu patria no mirando el mapa de su geografía sino por los hombres que la habitan. Vive de tal modo que seas el mejor rostro de tu pueblo, de tu país, de tu nación. La coherencia es la verdad de ti mismo.

– Si eres padre de familia, sé coherente con tus hijos. Que te vean como padre no sólo en casa para exigirles, sino también cuando estés fuera de ella. También en la calle sigues siendo padre, con deberes de padre, con responsabilidades de padre. La coherencia es la verdad de ti mismo.

– Si eres esposo, sé coherente como esposo. Esposo dentro y esposo fuera. La fidelidad es la coherencia contigo mismo como marido y mujer. ¿Por qué negar en la calle lo que confesamos en el hogar? La coherencia es la verdad de ti mismo.

 

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