Santísima Trinidad

El misterio de la Santísima Trinidad no es solo el misterio de Dios, es también el misterio de cada uno de nosotros. Porque el verdadero cielo de Dios somos cada uno de nosotros. “Y vendremos a él y haremos morada en él”.

Nos pasamos muchas horas mirando al Sagrario, porque es allí donde Dios habita sacramentalmente.
Y apenas si tenemos tiempo para mirarnos a nosotros por dentro, donde sabemos que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo lo han convertido en su verdadera casa.

Hablamos con El como si lo tuviésemos lejos, a la otra orilla, cuando lo tenemos tan cerca de nosotros.
“Yo estoy en mi Padre, y vosotros en Mí y yo en vosotros … Si alguno me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y en él haremos morada. …. (Jn 14,20-23 y 15,4)

La vida sin Dios está vacía.
La vida con Dios está llena, a rebosar.
La vida sin Dios pierde sentido.
La vida con Dios tiene una meta y una dirección.
La vida sin Dios está llena de cosas.
La vida con Dios está llena de Dios.
Dios no cabe en nuestra cabeza, por eso podemos decir poco de él. Pero Dios cabe en nuestro corazón.

BEATÍSIMA TRINIDAD: EN VOS CONFIO

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