El egoísmo de nuestra oración

“Tres cosas hay en la vida:
salud, dinero y amor.
El que tenga estas tres cosas
que le dé gracias a Dios”

Tremendo egoísmo que esta copla encierra. Porque, naturalmente, cuando la cantamos de lo que queremos hablar es de mi salud, de mi dinero, del amor que los otros me tienen a mí y no del que yo puedo y debo tener a los demás.

Pero lo más grave, me parece, es que, encima, embarquemos a Dios en ese egoísmo nuestro, como si Él sólo tuviera que preocuparse de mi persona, mi dinero, mi salud, y ni a Él ni a mí debiera preocuparnos la salud de los demás, el dinero de los demás y el que los demás sean amados.

Yo pienso que, para que esta copla empezase a ser cristiana, habría que cambiarla un poco. Y decir:

Tres cosas hay en la vida:
salud, dinero y amor,
el que tenga estas tres cosas
y las guarde para él solo
que pida perdón a Dios.

Tendríamos que empezar por abrir los ojos y descubrir que el mundo es más grande que nuestro ombligo. Tal vez después también entendiéramos que todos somos hermanos y que una verdadera familia no es la suma de unos pocos felices y unos muchos desgraciados.

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