Dios no necesita propagandistas

Dios no es una simple noticia que podemos leer en el periódico o escuchar en los noticiarios de la TV o de la Radio. A Dios sólo podemos conocerlo desde nuestra experiencia.

A Dios es preciso verlo en nuestra experiencia.
A Dios hay que sentirlo en nuestra experiencia.
Y no de segunda mano a través de quien escribe o habla de Él.

Sólo puede hablar adecuadamente de Dios quien lo ha visto, lo ha sentido en su corazón. Porque hasta los que no creen en El hablan de El.

Para hablar y anunciar a Dios necesitamos:
Hablar de lo que hemos visto y oído.
Hablar con convencimiento.
Hablar con gozo y con alegría.
Y sobre todo, hablar con el testimonio de nuestra vida.

Dios no necesita “propagandistas”.
Dios necesita “testigos”. “Y vosotros seréis mis testigos”. Y Juan en la introducción a su primera Carta nos dice hasta nueve veces “lo que hemos visto, lo que hemos oído, lo que hemos tocado con nuestras manos” esto es lo “que os anunciamos”.
Los hijos necesitan de padres que han visto.
Los fieles necesitan de sacerdotes que han visto.
El mundo necesita de cristianos que han visto.

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