Vivir el momento presente

A veces vemos con más curiosidad el futuro que aún no existe que el presente que ya existe. Queremos ser buenos, pero para más tarde cuando se den las circunstancias y dejamos que pase el tiempo inútilmente hoy por nuestras vidas.

Lo que hoy he dejado de vivir nunca más lo viviré.
Dios nos llama hoy, nos invita hoy.

Tenemos que estar atentos:
Al hombre de hoy.
A lo que Dios quiere hoy.
A lo que Dios espera de mí hoy.
A lo que yo puedo hacer por Dios y el hombre hoy.
A lo que el hombre de hoy necesita.

Debemos darnos cuenta que el momento en que vivimos es escuchar la voz de Dios hoy.
Está bien que soñemos futuros, pero sin dejar vacío el presente.
Si queremos amar bien mañana, comencemos por amar bien hoy.
Los esposos se necesitan mañana, pero también hoy.
Los hijos necesitan de sus padres mañana, pero más que nunca hoy.
La Iglesia nos necesita mañana, pero también hoy.

Tal vez mañana sea demasiado tarde.
Muchos nos necesitan en el momento en que vivimos.

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