Un hermoso regalo para ti

“No siempre tenemos que hacer los regalos a otro. ¿Por qué no regalarnos algo cada día a nosotros mismos? Por ejemplo, hoy podías hacerte el regalo de un momento de silencio exterior, lejos de la gente, lejos de la radio, la TV, para echarte una miradita por dentro y charlar contigo. ¿No crees que también tú eres importante para dedicarte algo de tu tiempo?

Regalarte un espacio en tus ocupaciones, para charlar a solas con Dios. Charlar de tus cosas y charlar también de

Hay regalos grandes y regalos chicos. Muchos dependen de las posibilidades del bolsillo. Bueno, hoy, quiero que tu regalo no dependa de tu bolsillo. Prefiero que dependa de tu corazón. Regálate la alegría de hacer felices a los tuyos, tenerlos contentos, alegres.

Hoy puedes regalarte a ti mismo algo que posiblemente estás necesitando. Olvídate de tu pasado, de esos recuerdos que te molestan, y piensa que todo eso Dios ya lo echó al olvido, y que Dios sólo piensa en lo que aún puedes ser en la vida.

¿Quieres hacerte hoy el regalo de una linda amistad? Charla un rato con el Señor presente en el Sagrario. Insisto, no tengas prisas. Es posible que tarde en responder a tu llamada. Espera. Son los trucos del Señor para ver la sinceridad de tu visita.

Para hoy te pediría que te regales algo que posiblemente te parecerá raro. Hazlo y luego me cuentas. Busca un espacio, un pequeño vacío en tus muchos quehaceres, toma un Crucifijo en tus manos. No pienses nada. No digas nada. Deja que tranquilamente Él se te vaya metiendo ahí dentro. Descubrirás que detrás del dolor hay mucho más. El dolor no es sino el telón. La escena está al otro lado.”

(juan Jáuregui)

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