Retos en nuestra vida de fe

Algo debe de faltarle a nuestra fe y a nuestras vivencias si no tenemos convencido ya a todo el vecindario. Viendo un anuncio de Pedigree se me ocurre sugerir que quizás haya que incidir en que es Dios, y no el perro, el mejor amigo del hombre y esta relación es la que verdaderamente hay que alimentar…

Si en televisión cabe el anuncio de un colchón ortopédico, tiene que haber espacio para comunicar que Dios es el que nos hará dormir bien y con la conciencia tranquila (sobre todo si escuchamos y hacemos su voluntad). Eso por no hablar de su eslogan “venid a mí los que estáis cansados y yo os haré descansar”.

Ahora que hay hasta un artículo que te indica cuáles son los mejores días para concebir un hijo, tendríamos que poder gritar en “prime time” que el que no quiera una vida estéril deberá aproximarse a Dios, que será el mejor aliado para dar fruto.

Termino mi reflexión apoyado en dos anuncios de seguros para coches. Primero, tendríamos que tener “línea directa” con Dios, si así lo hiciéramos estaríamos convencidos de que contratando con Él se está asegurado a todo riesgo, sin que por ello dejen de preocuparte los terceros.

Y segundo, deberíamos irradiar ese convencimiento, de modo que todos quisieran pasarse a nuestra compañía o al menos se preguntaran por ella. Si así fuera sinceramente, el buen anuncio del cristiano podría ser algo más que una tímida y material “equis” marcada en una casilla y lograríamos más no con un marcar papel sino marcar corazones coherentes

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