La ley de Dios y la interpretación de los hombres

Las leyes pueden ser de gran utilidad como también pueden ser un peligro.

Nosotros todo lo queremos solucionar con leyes.

Dios todo lo quiere solucionar con la Ley del amor.

Para Dios la Ley no es para que tengamos miedo al castigo.

Para Dios la Ley es para que descubramos lo esencial.

La Ley no puede ser una camisa de fuerza.

La Ley no puede ser un mandato externo que actúa desde fuera.

La Ley no puede ser una exigencia exterior al hombre que se convierte en obligación.

 

Por eso, no cumplimos con la Ley cuando solo cumplimos la “obligación”.

 

La Ley está llamada a ser escrita no en papel, sino en el corazón del hombre.

La Ley está llamada a ser leída no en el libro, sino a ser escuchada en el corazón.

Es desde dentro, que el hombre siente la necesidad de cumplir la voluntad de Dios.

No voy a Misa “porque está mandado”.

No voy a Misa “porque si no me condeno”.

No voy a Misa “para no pecar”.

Voy a Misa porque quiero vivir y experimentar y celebrar el misterio pascual de Jesús.

Voy a Misa porque necesito compartir mi fe con mis hermanos como familia de Dios.

Voy a Misa porque mi corazón siente necesidad de encontrarme Jesús.

Voy a Misa porque mi corazón siente necesidad de escuchar la Palabra de Dios.

Voy a Misa porque mi corazón siente necesidad de comulgar a Jesús.

Voy a Misa porque mi corazón siente necesidad de sentir el amor de mis hermanos.

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