Interrogantes para nuestro adviento

¿Qué podemos hacer para que llegue Dios a nuestras vidas?

Ciertamente muy poco, porque la venida de Dios es un don gratuito de su amor para con el hombre. No es algo que nosotros podamos merecer. Podemos esperarlo. Pero no apurar su venida.

¿Qué podemos hacer para que la esperanza se haga realidad en nuestros corazones?

Muy poco, por cierto. La esperanza, como la fe, son dones y regalos de Dios al hombre.

Pero sí podemos “estar despiertos” para verle llegar a Dios y para descubrir los signos de esperanza que aún hay en la vida.

Porque Dios está viniendo cada día a nuestras vidas, y nos coge siempre dormidos.

Porque Dios siembra el mundo de signos de esperanza, y nosotros ni nos percatamos de ellos y seguimos hundidos en la noche de nuestras desilusiones y desesperanzas.

De ahí los tres grandes mensajes de la Palabra de Dios en ADVIENTO, tres mensajes que son uno solo. Estar vigilantes, estar atentos, no dejar pasar las ocasiones y las oportunidades de Dios en la historia, en la Iglesia, en la vida.

“Daos cuenta del momento”

No es tiempo para mirar hacia atrás. El adviento es mirar hacia delante.

No es tiempo para quedarnos anclados en el pasado. Que el pasado ya pasó como pasó el agua del río que estás contemplando.
Es tiempo de “darnos cuenta, tomar conciencia” de nuestro hoy, de nuestro presente.

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